miércoles, mayo 11, 2005

Mi Hada Madrina

por Lina Maria

Mi hada madrina era una gran mujer que vivió 89 años. Su legado se quedó conmigo para siempre. Ahora solo me visita en sueños, porque su cuerpo terrestre ya no existe, pero su cuerpo celestial ronda mi vida. Cuando estaba viva, yo solía visitarla y pasar largas horas sentada junto a su mecedora; tratando de aprender todas las cosas que ella sabía. Y ella lo sabía todo. No en vano se tienen 13 hijos y mas 40 nietos y biznietos. Fué un gran honor ser nieta de mi buena hada madrina,una mujer sabia que me enseñó los secretos de la vida.

Mi abuelita nunca me hizo vestidos para ir a una fiesta hasta las 12 de la noche, ni tampoco me hizo una carroza de una calabaza. No, ella lo que me dió vale muchísimo más. Mi abuela me regaló varios dones atravez de los años, los cuales me han ayudado enormemente para construir mi vida. El don del amor incondicional, y el de la fé fueron de sus primeros regalos. También me dió el don de escuchar y aprender; el don de la comprensión y el respeto. Ella también me enseñó el dón del perdón y la misericordia, los cuales me dieron la oportunidad de aprender que todos somos humanos y cometemos errores. De los dones que mas bendiciones me ha traido, fué el don de la humildad y la sencillez. Mi abuela, apesar de haberlo tenido todo, nunca se sintió mas importante o mas valiosa que los demás y en todos y cada uno de los que cruzaron su vida vió un tesoro. Con ella aprendí que incluso el más pobre de los pobres tiene una fortuna guardada en su interior.

Con un baúl espiritual lleno de joyas que no tienen precio en el mundo material, mi abuela me dejó todo lo que necesitaba para enfrentar el mundo. Aún hoy sus regalos continuan dándome frutos. El don de la perseverancia, el cual me trajo hasta tierras lejanas para perseguir el sueño imposible de la independencia, me ayudó a deshacerme de la carga de mis propias limitaciones y a conseguir lo que me propuse hacer en mi vida. El don del amor incondicional que me dió hace tanto tiempo sigue vivo en mi y me ha traido mas amor en retorno. A mi abuelita, mi hada madrina le debo mi vida y lo que soy. Por ella escribo y atravez de mi, sus historias nunca terminan y siempre comienzan.

Aunque era hada madrina, no tenía cuerpo inmortal. Ella también me enseño que todo lo que nace, crece y se reproduce, también muere. Pero aunque ya no esté con nosotros, su legado sigue vivo en mi y pasará de generación en generación; eso si que es inmortalidad...

Publicado @ 3:30 PM | |

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