por Lina Maria
Abril de 1996
Después de una noche sin dormir, dando vueltas en mi cama, pensando en las diferentes opciones, tomé una decisión que cambiaría mi vida para siempre. Esta vez no voy a dejar que nada ni nadie se interponga en mi camino. Decidí que voy a viajar a los Estados Unidos. Ese viaje será para algo más que mejorar mi inglés, pues me dará también la oportunidad de encontrar mi verdadero yo. Vivir en un mundo donde nadie sepa quien soy o quien es él, me ayudará a olvidar y perdonar al mismo tiempo. En Pereira todo el mundo lo conoce y en cada esquina de la ciudad su recuerdo me atropella. Todos aquellos a quienes me encuentro en mi camino me preguntan por el, como si no tuviese identidad propia. No sé quien soy o lo que quiero y me siento como la sombra de otra persona.
Sentada en la soledad de mi habitación, trato de averiguar porque soy tan infeliz y porque no pude hacer que el me amara de la misma manera que lo yo lo amo. Han sido tres años en los cuales he llorado más lágrimas que en todos mis años de vida juntos. Las reservas acuáticas de mi alma están vacías y no puedo llorar más. El lo era todo para mí y ahora que me ha fallado una vez más, las ruinas se terminaron de derrumbar. Anoche un rayo de luz vino a mí y he sido llamada a empezar la misión de reconstruir mi vida.
Esta será una cuesta para encontrar mi “yo real”. Es una decisión difícil, porque no solo lo estoy dejando a él atrás, sino también a mi familia, mis amigos y aquellas cosas que son importantes para mí. Sin embargo, estoy haciendo esto por mí, porque es la única manera de saber mi capacidad y potencial. Si no me voy ahora, nunca sabré lo que hay allá afuera esperándome. Estoy asustada, emocionada, ansiosa, triste y contenta al mismo tiempo. Estoy asustada, porque tengo miedo de lo desconocido. Estoy emocionada porque finalmente estoy tomando las riendas de mi vida. Estoy ansiosa porque no sé lo que el futuro me traerá o si tendré éxito. Estoy triste porque no veré a mis seres queridos en mucho tiempo. Estoy contenta porque en lo profundo de mi corazón sé que es la decisión correcta. Mejor me muero en el intento que quedarme aquí y dejar que mi propia alma se desaparezca.
El comunicar mi decisión a mis padres y amigos fue muy duro. Mi mejor amiga fue la primera en estar en desacuerdo conmigo. Me dijo que yo era débil, incapaz de controlar mis sentimientos y confrontar mi problema. Solo Dios sabe lo mucho que intenté olvidar, pero el me perseguía a donde fuera. Ahora mi viaje es una realidad. Mi madre ha prometido pagar por mi pasaje. Me voy en menos de un mes, el 28 de Abril. Estoy empacando mis maletas con mi ropa, mucha esperanza y grandes expectativas. He dicho adiós a todos mis amigos, mi familia y el objeto de mi obsesión. El pensó que era mentira y que estaba tratando de asustarlo, hasta que vio mis maletas.
Hoy en el aeropuerto; mi familia y mis amigos me dicen sus últimos adioses. No es fácil contener mis lágrimas; hay un pedazo de mi alma que está siendo arrancado de mí. En este aeropuerto y esta ciudad estoy dejando atrás no solo a todos aquellos que amo, pero también a mi antiguo yo. Al subir las escalas del avión, una lágrima se escapó sin permiso y al llegar al último peldaño, la lágrima cayó en el piso antes de entrar al avión. No lloré más. A pesar de que las memorias aún estaban presentes y la tristeza viva, no pude evitar sentir un gran alivio. En ese preciso momento, comencé a ser yo misma. Ninguno sabía al despedirse que nunca regresaría de mi viaje. Delante de mí estaba un futuro enorme y era ahora la autora de mi propio destino...

















