por Lina Maria

Aún no sé si voy a tener niño o niña, pero de lo que si estoy segura es que si es niña, el nombre Katrina que ni me lo mencionen.
Nunca había experimentado algo tan aterrador en mi vida y eso que ya llevo 3 años viviendo en la tierra de los huracanes perpetuos. El año pasado tuvimos un "encuentro cercano" pero nada como este. El jueves salí de mi trabajo temprano y ya el viento era tan fuerte que al abrir la puerta de la casa de mi suegra, la presión del viento voló la tapa del ático. Vimos como una palma gigantesca se movia como una hierbita endeble y perdía todas sus ramas. Mi esposo y yo, desafiando la naturaleza, decidimos salir de la casa de mi suegra para ir a nuestra casa, pues no queríamos dejar a nuestros gaticos solos. Llovía fuertemente y aunque vivimos solo a diez minutos de distancia de mi suegra, el viajecito nos tomó mas de media hora tratando de esquivar ramas y escombros en el camino. Por fín llegamos a nuestro refugio y comprobamos que los gatos estaban bien. Nos sentamos a esperar viendo las noticias, pero al poco tiempo oimos una explosión y perdimos la energia. Estábamos a oscuras, solo oíamos el ruido del viento silvando contra las ventanas y lo que parecía el sonido de alguien golpeando un tambor gigante.
No podíamos ver nada en la oscuridad, ni adentro ni afuera. No pude dormir. El huracán, según las noticias, estaba encima de nosotros. Ese ruido aterrador sonaba como la turbina de un avión en mi oido. Las ventanas traqueaban de tal forma que pensé que se iban a romper en mil pedazos. Cuando pensamos que ya había pasado lo peor, el viento retomó fuerza y yo dije, hasta aquí llegué yo. El huracán se tomó su tiempo destruyendo todo a su paso por mas de 4 horas. Se movía lentamente con vientos de 80-90 millas por hora, lo que lo puso en categoría número 1. Cuando por fín empezó a desvanecerse ya eran las 4 de la mañana.
Cuando por fín pudimos ver atravez de las ventanas, nos dimos cuenta de que nuestro árbol en el jardín había sido completamente arrancado del suelo y yacía justo en frente de las puertas corredizas de vidrio. Tuvimos suerte de que el viento iba en dirección contraria y no lo empujo atravez de las mismas. Los daños en nuestro barrio no fueron tan graves como en otras áreas de Miami, donde muchos perdieron sus casas o se les inundaron completamente. Le dimos gracias a Dios que lo único que pasamos fué un gran susto y la pérdida de energia por un par de dias. Otros no corrieron con tal suerte.
Ahora que miro como Katrina, el nombre prohibido, se mueve con furia hacía el golfo de México, ahora como un categoría 4, yo me pregunto quien quedara vivo para contar el cuento. Si a nosotros nos cayó cuando solo era categoría 1 y causó semejante destrucción, no quiero imaginar lo que le hará a la gente de Lousiana como categoría 4. Basicamente los va a barrer como hormigas y luego los va ahogar con aguas del pácifico y Mississipi... La naturaleza no perdona.
















