por Lina Maria

Lo que yo escribo aquí sobre mi vida está simplemente limitado a mis experiencias juveniles en el amor y la desilusión. Mis encuentros con los príncipes que en realidad eran sapos y los sapos que nunca fueron príncipes, al igual que el descubrimiento de un gran tesoro y las diferentes brujas malas que se atravesaron en mi cuesta. Lo escribo como lo pienso, lo siento y lo recuerdo.
La otra parte de mi vida es una parte que prefiero mantener guardada en una caja junto con lo oscuro y lo horrible que quiero olvidar. Esa parte no la puedo contar, porque si la cuento entonces Javier y los demás estarían completamente convencidos que estoy escribiendo una telenovela cursi. Escribir acerca de esa parte escondida de mi vida pondría en peligro no solo la reputación sino la vida de otras personas y es mejor que me dedique al aspecto sentimental de mis vivencias. Solo les puedo decir que al comparar mi vida con el peor novelón donde los pobres se vuelven ricos, la muchacha pobre se casa con el muchacho rico, la heroina sufre los peores reveses imaginables y donde toda clase de calamidades como de triunfos les pasan a los protagonistas... Efectivamente concluyo que mi vida es una novela.
















