Un Viaje Sin Regreso
por Lina Maria
Haz click en la foto para la canción apropiada al momentoAbril de 1996
Después de una noche sin dormir, dando vueltas en mi cama, pensando en las diferentes opciones, tomé una decisión que cambiaría mi vida para siempre. Esta vez no voy a dejar que nada ni nadie se interponga en mi camino. Decidí que voy a viajar a los Estados Unidos. Ese viaje será para algo más que mejorar mi inglés, pues me dará también la oportunidad de encontrar mi verdadero yo. Vivir en un mundo donde nadie sepa quien soy o quien es él, me ayudará a olvidar y perdonar al mismo tiempo. En Pereira todo el mundo lo conoce y en cada esquina de la ciudad su recuerdo me atropella. Todos aquellos a quienes me encuentro en mi camino me preguntan por el, como si no tuviese identidad propia. No sé quien soy o lo que quiero y me siento como la sombra de otra persona.
Sentada en la soledad de mi habitación, trato de averiguar porque soy tan infeliz y porque no pude hacer que el me amara de la misma manera que lo yo lo amo. Han sido tres años en los cuales he llorado más lágrimas que en todos mis años de vida juntos. Las reservas acuáticas de mi alma están vacías y no puedo llorar más. El lo era todo para mí y ahora que me ha fallado una vez más, las ruinas se terminaron de derrumbar. Anoche un rayo de luz vino a mí y he sido llamada a empezar la misión de reconstruir mi vida.
Esta será una cuesta para encontrar mi “yo real”. Es una decisión difícil, porque no solo lo estoy dejando a él atrás, sino también a mi familia, mis amigos y aquellas cosas que son importantes para mí. Sin embargo, estoy haciendo esto por mí, porque es la única manera de saber mi capacidad y potencial. Si no me voy ahora, nunca sabré lo que hay allá afuera esperándome. Estoy asustada, emocionada, ansiosa, triste y contenta al mismo tiempo. Estoy asustada, porque tengo miedo de lo desconocido. Estoy emocionada porque finalmente estoy tomando las riendas de mi vida. Estoy ansiosa porque no sé lo que el futuro me traerá o si tendré éxito. Estoy triste porque no veré a mis seres queridos en mucho tiempo. Estoy contenta porque en lo profundo de mi corazón sé que es la decisión correcta. Mejor me muero en el intento que quedarme aquí y dejar que mi propia alma se desaparezca.
El comunicar mi decisión a mis padres y amigos fue muy duro. Mi mejor amiga fue la primera en estar en desacuerdo conmigo. Me dijo que yo era débil, incapaz de controlar mis sentimientos y confrontar mi problema. Solo Dios sabe lo mucho que intenté olvidar, pero el me perseguía a donde fuera. Ahora mi viaje es una realidad. Mi madre ha prometido pagar por mi pasaje. Me voy en menos de un mes, el 28 de Abril. Estoy empacando mis maletas con mi ropa, mucha esperanza y grandes expectativas. He dicho adiós a todos mis amigos, mi familia y el objeto de mi obsesión. El pensó que era mentira y que estaba tratando de asustarlo, hasta que vio mis maletas.
Hoy en el aeropuerto; mi familia y mis amigos me dicen sus últimos adioses. No es fácil contener mis lágrimas; hay un pedazo de mi alma que está siendo arrancado de mí. En este aeropuerto y esta ciudad estoy dejando atrás no solo a todos aquellos que amo, pero también a mi antiguo yo. Al subir las escalas del avión, una lágrima se escapó sin permiso y al llegar al último peldaño, la lágrima cayó en el piso antes de entrar al avión. No lloré más. A pesar de que las memorias aún estaban presentes y la tristeza viva, no pude evitar sentir un gran alivio. En ese preciso momento, comencé a ser yo misma. Ninguno sabía al despedirse que nunca regresaría de mi viaje. Delante de mí estaba un futuro enorme y era ahora la autora de mi propio destino...
El Amor Si Existe
por Lina Maria
Pensaba continuar mi historia en órden cronólogico, pero pensé que talvez se aburrirían sintiendo tanta depresión. Así que decidí darles un adelanto de mi presente y mi futuro. El amor verdadero si existe y yo soy prueba viviente de ello. A aquellos o aquellas que aún andan por ahí con el alma por el piso y la mirada perdida, buscando lo que no se les ha perdido en los ojos de otras personas, les digo que no desfallezcan, pero lo más importante es que no desesperen y no pierdan la fé.
En el peor momento de mi vida, cuando me sentía sola, sin amigos, sin familia cerca a mi, pensé que mi destino era vivir en soledad. Pero en ese preciso momento, cuando estaba a punto de tirar la toalla y perder la fé, llegaron a mi vida amigos y amigas que me rescataron del vacio. Había olvidado lo que era reir, cantar y sobre todo, escribir. Tenía varios años sin coger un lapicero para escribir en mis cuadernos. Pero al darme cuenta que estaba encerrando mi alma, abrí la ventana y ví el sol por primera vez en mucho tiempo. La soledad ya no me parecía tan pesada cuando estaba en compañía de mi misma, mis memorias y mis letras. Comencé a recordar la parte de mí que se perdió entre la maraña de la vida. Descubrí mi verdadero yo. Ya no necesitaba de alguien más para completarme a mí misma. Encontré la mitad que estaba buscando en los demás.
Acostumbrándome a mi nuevo completo yo fue una experiencia enriquecedora. Me dí cuenta que era más valiente de lo que me daba crédito a mi misma. Aprendí a ver la vida por mis propios ojos, con mis propias reglas y mi intuición. Aprendí a confiar en mi misma. Era emocionante sentir ese poder por primera vez. El poder de tener tu futuro en tus manos y hacer lo que te plazca con el. No dependía de nadie, solo de mí. Y fue una gran liberación. Ya no estaba atada a las cadenas del miedo.
Mis amigos y amigas comenzaron a notar mi cambio. Les parecía más graciosa, mas espontánea y hasta más bonita. Pero es que un ser liberado siempre es mas hermoso, porque las arrugas de la preocupación no le molestan. Así me sentía y aún me siento yo; liberada. Porque soy yo la dueña de mi destino.
Un día mientras hacía planes de ir al cine sola, pues mis amigas no querían ver la película que yo tenía en mente, el amor se detuvo junto a mi escritorio y sin saber lo que él sería en mi vida, lo invité a ir conmigo. Lo primero que le advertí era que esta era una invitación en plan de amigos. Recuerdo que en esa primera salida que no estaba supuesta a ser una cita, nos sentimos como si hubiésemos sido amigos siempre. Nos hicimos amigos desde el primer momento y hoy continua siendo mi mejor amigo.
Después de tantos años de dolor, de tener mi corazón remendado muchas veces, el amor llegó a mi puerta sin andar buscándolo. Llegó en el momento preciso y en la hora precisa, cuando las lecciones estaban aprendidas. Dos años después, me ví en aquella vieja iglesia en la que soñaba casarme un día, vestida de blanco y con el amor de mi vida esperando en el altar. Rosas rojas y blancas, su sonriente y nervioso rostro me miraban. Creo que todas las lágrimas que lloré en años previos valieron la pena por este momento...
Con el amor de mi vida 6/22/2002
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Antecedentes
por Lina Maria
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Pasó mucho tiempo mientras averiguaba la forma de salir del limbo y en ese lapso lo único en lo que yo pensaba era como había llegado allí en primer lugar. Adriana me decía... "
Pero si el tenía antecedentes Lina. Pues claro que lo iba a volver a hacer". En medio de mi deslumbramiento había ignorado las más elementales
señales de advertencia. Me lancé de cabezas en una relación que estaba desahuciada desde el principio. Me encontré a mi misma siguiendo un viejo patrón de comportamiento. Pero aveces los "delincuentes emocionales" no se dán a conocer y usan bastantes artimañas para evitar que una sepa sus verdaderas intenciones. Por eso, yo siempre creí en el y pensé que era mi "caballero de brillante armadura". No escuché los consejos de aquellos que se preocupaban por mi y me cerré a la realidad. Entonces le abrí las puertas de mi corazón a un ladrón que se llevó todo lo que tenía adentro.
Cuando Adriana me dijo aquel día de marzo del 93, que no me debería meter con él porque tenía antecedentes, yo no la escuché. Ignoré el hecho que antes de entablar una relación seria conmigo, el estaba saliendo con alguien más. El me dijo que debía buscar el momento apropriado para decírselo a ella. Algo debío haber alertado las alarmas en mi. Si se lo hizo a ella, muy posiblemente me lo haría a mi algún día. Su historia consitía de relaciones sentimentales en las cuales, la susodicha siempre terminaba herida y remplazada por otra. Una vez más lo ignoré todo...
Me gustaría decir que aprendí de la experiencia y seguí con mi vida, pero la verdad es que me quedé sin recursos para sacarme a mi misma adelante. El se lo robó todo. Hasta mi dignidad y seguridad. Luego de haber sido víctima de su atraco, le permití seguir viniendo para que me hiciera más daño. Me convertí en la "otra" de la otra. Yo ahora lo miro como "justicia poética", el que a hierro mata a hierro muere. Pero en el proceso también me herí yo; y bastante. Juangui continuó una relación conmigo que consistía de mi absoluta abnegación para con él y su absoluto desdén para con mis sentimientos. Después de lo que pasó, Juangui estuvo con la otra por menos de tres meses; pero no volvió conmigo como lo esperaba. En cambio se dedicó a "ponerme cachos" con muchas más. El haberlo perdonado y aceptado aún después de semejante humillación, le dió carta blanca para perderme el respeto por completo. Pero a mi no me importaba, porque yo también me había perdido el respeto a mi misma. Solo quería las migajas de amor que recibía de él.
Fueron casi dos años de constante humillación y tristeza. Por eso yo me sentía hundida en la oscuridad. El decía que me quería, pero sus acciones demostraban lo contrario. Traté en mi debilidad de alejarme, pero el se encargaba de hacerme flaquear. Volvía, me llamaba y me decía que me quería. Yo deseaba creer en sus palabras mas que nada en el mundo. Muchas cosas pasaron en esos dos años y de él no escuché una palabra de aliento. Un día me dijo, después de que mi papá sufrió un revéz terrible, que yo no servía para nada y que era culpa mía que mi papá estuviese en esa situación. Me hacía sentir estúpida y poca cosa. Recibía abuso emocional de parte suya constantemente. Sin embargo, ahora entiendo que en gran parte fué culpa mía por no darme mi lugar.
Al cabo del tiempo y de mi cansancio emocional, tomé una decisión que cambiaría mi vida para siempre. Una decisión que fué difícil y que estuve a punto de desechar por él. En abril de 1996, le pedí a mi madre que me ayudara a escapar de mi verdugo emocional. Le dije "mami. Yo nunca te he pedido nada, pero ahora te ruego que me ayudes. Quiero irme lejos. No sé a donde, pero lejos". Mi mamá sabiendo mi sufrimiento, me dijo que me daría un pasaje de ida y regreso a Nueva York para visitar a mis abuelitos y tia. Le dije que sería solo por un año, para estudiar inglés y regresar. Necesitaba tiempo para deshacerme de ese sentimiento y relación tan dañinos. Cuando se lo dije a él creo que no lo creyó. Solo se dió cuenta que era cierto cuando me vió empacando mis maletas... Sabía que su tiempo conmigo había llegado al final y se arrepintió, pero ya era demasiado tarde; mi jaula estaba abierta.
Teoría del Amor
por Lina Maria
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Patton pregunta: Conoces a alguien como tu? Deberías presentármela.
Lina contesta: Conozco a muchas, pero se que terminarías rompiéndoles el corazón. No porque seas malo, sino porque está en la naturaleza del hombre no enamorarse hasta cuando le haya roto el corazón a unas cuantas.
Explicación
Los hombres y las mujeres no son tan diferentes cuando de enamorarse se trata. Sin embargo el sexo masculino usa una estrategia completamente diferente al buscar a su alma gemela. Una estrategia que en mi opinión el sexo femenino debería emular. Los hombres tienen una imágen de la "mujer perfecta" en su psique y la buscan en todas aquellas amigas y novias con las que se encuentran en su camino. Pero a diferencia de la mayoría de nosotras las mujeres, ellos no se ponen a tratar de forzar una pieza que no cabe en el rompecabezas. Los hombres usan el sistema de "intento y error" de una manera más eficiente que las mujeres. Si "ella" no posee todas las cualidades y atributos de su ideal, ellos no le dan mas vueltas al asunto, empacan las maletas y se van. Suena un poco cruel, sobre todo para las que hemos sido piezas desechadas, pero en realidad es la mejor manera de aprender que es lo que realmente buscas en otra persona.
Por supuesto, hay hombres que se obsesionan y mantienen un patrón de comportamiento similar al de una mujer despechada, pero ellos son la excepción y no la regla. Es cierto que un hombre se puede enamorar de la mujer incorrecta, pero podría apostar que en su cabeza ellos la ven como la mujer ideal. También es cierto que ellos pueden sufrir una decepción fatal al descubrir que su mujer ideal no los ama. Sin embargo, los hombres no se detienen eternamente a llorar sobre la tumba de un amor. Puede que encuentres a alguno llorando sus penas en un bar con sus amigos, pero al cabo de pocos días o meses ya estará de vuelta probando nuevas piezas de rompecabeza. Ellos se aporrean el corazoncito muchas veces, pero se levantan, se limpian el polvo y se encogen de hombros dicíendose a si mismos... "La próxima será".
Las mujeres en cambio, tenemos la bendita manía desde pequeñas de hacer que el olmo produzca peras. Los hombres saben que un olmo es un olmo, así produzca peras. En la psique femenina está implantada la imágen del hombre ideal. Pero la mayoría de nosotras tiende a tratar de cambiar un hombre para convertirlo en el ideal, en vez de buscar a aquel que reune todas las cualidades que soñamos. Es un patrón de comportamiento difícil de cambiar. Solo después de muchos intentos inútiles de forzar la pieza incorrecta en el rompecabezas, unas cuantas lágrimas, quizá muchos años de dedicación y decepción, finalmente nos damos por vencidas. Algunas continuamos con el inútil esfuerzo de convertir el agua en vino; aún a sabiendas que ese milagro solo lo hace Dios. Afortunadas son las que aprenden rápido.
Por supuesto, esta teoría es solo una teoría. Está basada en mi experiencia personal y las de aquellos a quienes conozco. Es posible que alguien tenga una teoría completamente diferente a la mia, por lo tanto mi teoría está abierta a discusión y revisión...
Yo ahora opino que un sapo siempre es un sapo, y 1500 besos no lo cambiarán. Lastimosamente, tenemos que besar a 1500 sapos para encontrar al príncipe, asi que no es bueno demorarse besando un solo sapo. A mis amigos los hombres, les digo que tienen que tener cuidado con las brujas que se disfrazan de princesas... Hay muchas, yo las he visto volar.
La Noche Oscura y Eterna
por Lina Maria

Descubrir la traición de Juangui fue un golpe brutal para mi. Después de todo yo había vuelto a creer en el amor, pero sobre todo yo creía en el. La mañana de aquel fatal Domingo del 1994 cuando salí de su casa con un puñal atravesado en la mitad de mi corazón, no supe como llegué a mi casa. Lloré tanto que mis lacrimales se secaron y me dolía el pecho. Pensé que me moría. Hubiese dado lo que fuera por quitarme ese dolor tan horrible. Intenté dormir, pero cada que cerraba mis ojos lo veía a el con ella y el puñal se hundía aun más. No volví a ver la luz en mucho tiempo; todo era tan oscuro a mi alrededor como lo estaba mi alma.
Mi mejor amiga me llamó y sin decirme "te lo dije", me acompañó en mi gran tragedia. Si no fuese por aquel invento llamado reloj, no hubiese distinguido entre noche y dia. Las horas pasaban demasiado lentas. No quería regresar a la Universidad, sabía que allí encontraría mi peor martirio. Pero no podía darme el lujo de perder un semestre entero. Me levanté como pude, aún con el peso de 500 libras sobre mi pecho. En las tinieblas pude ponerme un poco de maquillaje teatral en la cara, escondiendo no solo mis ojos hinchados sino mi herida. Sentía que estaba fuera de mi, como si me hubiese quedado atrapada en otra dimensión. Veía las caras sonrientes de mis amigos y conocidos y podría jurar que muchos se burlaban de mi. Oía sus risas como en eco y sus caras de falsa compasión. Puse mi mejor máscara ante todos. Me reía cuando quería llorar y hablaba cuando quería callar. La máscara me asfixiaba, porque yo quería gritar, pero no podía exponer mi carne débil ante los buitres.
El Martes era día de cinema para estudiantes y yo sabía que el la iba a llevar a ella como tantas veces me llevó a mi. Quería verlos con mis propios ojos. A pesar de las advertencias de mis amigas, las arrastré conmigo al cine. Entramos y yo sabía donde le gustaba a él sentarse. Allí estaba. Mis amigas sentían que estaban en un thriller mejor que la película en pantalla y una de ellas me dijo "ahí viene ella!". En ese momento ella pasó junto a nosotros para ir al baño. Algo pasó en mi y solo recuerdo que me levanté de mi asiento y fuí hacía donde estaba Juangui sentado. Me arrodillé junto a él y le dije que si estaba contento. El me miró como si hubiese visto un fantasma. Luego una fuerza indomable en mi, me hizo levantar mi mano derecha y darle una cachetada a Juangui en su mejilla izquierda. Me levanté como en un trance y salí por el pasillo caminando. Juangui salió detrás de mi. Por supuesto no para pedirme perdón, sino para decirme que era mi culpa que el estuviera con otra. Estaba furioso porque lo humillé delante de muchos compañeros de la Universidad. Yo no escuchaba.
Mis amigas me sacaron del teatro y me trataron de calmar. Ellas no se imaginaron que yo sería capaz de hacer algo así. Pero ellas no se imaginaron lo destruida que estaba por dentro. Juangui me dijo que no quería volver a verme y yo le dije que era mejor así. Como me hubiese gustado que hubiese mantenido su palabra. Después de un poco más de una semana sin hablarnos recibí una llamada suya. Esa llamada fué el comienzo de muchas más y la continuación de un martirio que duró muchos años. No quería estar conmigo, pero tampoco sin mi. Mi corazón débil se acostumbró a vivir de ilusiones otra vez. Aprendí a vivir sin él pero no aprendí a olvidarlo. El se encargó de que no lo hiciera. Largos días sin sol, una noche que no termina.
Mi Mundo Hecho Pedazos
por Lina Maria
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Cuando concentré mi vida alrededor de Juangui jamás pensé que llegaría el día en que todo lo que construí se derrumbaría en mil pedazos. Viví un poco más de un año de completa felicidad y me sentía más segura y amada que nunca. Pero mi tiempo con él estaba contado. Como mi amor era tan fuerte e inquebrantable, yo me imaginé que el de él era de igual manera, pero me equivoqué enormemente. Su amor por mí no tenía la misma profundidad del mío. Sus raíces eran débiles. Yo pasé la prueba de fuego; el no.
Al tiempo de comenzar mi relación con Juangui, mi antiguo amor desdichado apareció en escena de nuevo. Quería que le diera una segunda oportunidad. José Fernando estaba acostumbrado a que yo corriera al más mínimo movimiento de su dedo índice. Decidió que quería probar su hombría al quitarle la novia a otro con facilidad y pensó que yo lo haría en un abrir y cerrar de ojos. Eso fue puro orgullo de él y no amor. Pero sus planes se fueron al piso, cuando comprobó que mi amor por el estaba más que muerto y que mi amor por Juangui era sincero. Lo eché de mi casa y le dije que nunca volviera.
Recuerdo que mi mamá metió la pata y le contó a Juangui (antes que yo le dijera) que José Fernando había estado en mi casa. El se puso furioso y celoso. Me acusó de ocultarle cosas y mentirle. Me llamó falsa. Nunca lo había visto así y me tomó mucho rato calmarlo y convencerlo de que nada pasó. Pero sus dudas acerca de mí realmente nunca se calmaron. Siempre sentí que el pensaba que en algún momento yo lo iba a dejar por otro. Tal vez porque su misma naturaleza inconstante lo hacía dudar. El tiempo pasó y le demostré con creces que mi amor era real y no un juego. Pero el problema nunca fui yo; siempre fue el.
Un día me levanté y ya las cosas entre nosotros no eran igual. De un momento a otro dejó de ser especial conmigo. Ya no me llamaba tan a menudo. Ya no tenía detalles especiales. Ya no quería pasar tanto tiempo a mi lado. Yo por supuesto me sentí herida y le pregunté varias veces si algo andaba mal. Pero el cobardemente nunca fue capaz de afrontarlo. Empecé a sospechar que había otra de por medio, o al menos su interés no estaba a mi lado. Mis sospechas se incrementaban cada vez que me decía que debía estudiar con su grupo de amigos un sábado por la noche. Mi mundo se comenzó a derrumbar lentamente y un pedazo de mi corazón se moría cada vez que veía como su cara se iluminaba cuando la veía pasar. El nunca me pudo engañar a mí. Yo lo conocía muy bien… demasiado bien. Supe que su amor por mí no era lo suficientemente fuerte como para evitar que se enamorara de otra.
Era domingo por la mañana de un lúgubre día de Agosto de 1994. Pereira estaba en plenas ferias de la cosecha. Fiestas por todos lados. Juangui no vino la noche anterior. Yo ya sabía porque. Ya me lo habían contado. Por supuesto el me mintió, me dijo que tenía que ayudarle a su mamá con algo. Pero Pereira es un pañuelo y es casi imposible ir a una fiesta y no encontrarse a un conocido. Juangui fue visto en una fiesta ese sábado, bailando muy contento y apretado con ella. Cuando me lo contaron yo no lo quise creer. No podía creer que el me mintiera y jugara conmigo de esa manera. Era como recibir una puñalada de mi mejor amigo.
Me puse mi sudadera y mis tenis y me fui a su casa a las diez de la mañana ese domingo. El estaba dormido y se levantó con los ojos rojos, evidencia de que se acostó tarde. Le dije que venía a terminar con él, porque sabía que el ya no me quería. El me dijo que necesitaba “tiempo” que estaba confundido. Yo sabía cual era su confusión y se lo dije. Le conté que sabía donde había estado la noche anterior y el no lo negó. En ese momento el peso de todas mis dudas y sospechas me cayeron encima y comencé a llorar descontroladamente. No lo pude evitar por mas que lo intenté. Las lágrimas se salían de mis ojos como si se hubiese roto la llave. El me dijo que me quería mucho pero que necesitaba el bendito tiempo. Yo en mi estado no podía pensar. Me fui de su casa con mi mundo hecho pedazos en un costal tan pesado que me era imposible caminar. Esa noche no dormí. Fue una noche que duró muchos años...
Cuando el Sol se Cayó del Cielo
por Lina Maria
Haz click en la foto para ver donde te llevaCuando el sol se me cayó del cielo, dejó un rastro tras de sí que parecía una raspadura gigante en el cielo. El sol que calentaba mis mañanas y alumbraba mi día se cayó sin previo aviso y causó un cataclismo del que fue casi imposible reponerse. Todo lo que dependía del sol se murió en corto tiempo y perdí tanto peso por la falta de alimentos que parecía un saco de huesos caminando. Mis horas y mis días se convirtieron en una larga noche. No dormía, porque no sabía la diferencia entre noche y mañana. Todo era tan oscuro que no me podía ver ni a mí misma, ni a mis amigos más cercanos. Sentí una tremenda desolación.
En aquel valle árido donde habitaban las penumbras no había vida, no había color. El color es un efecto que solo produce la luz. Allí no había luz, ni había nada. El sol se lo llevó todo consigo. Nunca pensé que ese sol tan fuerte y resplandeciente estuviese pegado al cielo con una débil puntilla. Tampoco me imaginé que un leve movimiento sísmico causaría su irremediable caída. Solo recuerdo que un día me levanté por la mañana y el sol se cayó tan estrepitosamente que ocasionó una reacción en cadena similar a diez bombas atómicas explotando al mismo tiempo. No sé como sobreviví, pero lo cierto es que en ese entonces deseé haber muerto en la hecatombe.
Después de un tiempo que pareció una eternidad, entre los escombros pude encontrar la fuerza que se me había perdido en la oscuridad. Empecé a caminar por los campos desolados, tanteando a mi paso para no tropezar. Sin embargo, al final de ese arduo camino y varios tropiezos, pude llegar a otro mundo donde había luz. Caí rendida en el pasto verde y antes de cerrar mis ojos pude ver una hermosa mariposa de color rojo y azul posarse sobre mi nariz…
Al despertar me dí cuenta de que aquel colorido mundo me era muy familiar. Las palmeras, las matas de café y el olor a chocolate caliente me recordaban tiempos de mi infancia. Me levanté y comencé a caminar de nuevo. Me encontré con caras amigas y conocidas. Mi perro corrió a saludarme. Me pregunté tontamente si estaba soñando, pero pronto supe que ese mundo era mi mundo. Yo lo había olvidado y abandonado para perseguir un sueño dorado en otro mundo. Nunca debí haber abandonado mi hermoso refugio, pero igualmente debí haber escuchado a mi abuelita cuando me dijo que no todo lo que brilla es oro, especialmente el sol...
Caballero de Brillante Armadura... La Historia de Juangui
por Lina Maria
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Cuando por fin pude sacarme a José Fernando de la cabeza, sentí como un peso se me quitó de encima. La venda se me cayó de los ojos y pude ver lo engañada que estaba. Pero en ese largo proceso se me perdió mi yo y no lo podía encontrar. Me sentía como una zombie sin alma caminando los pasillos de la universidad. Fue un tremendo shock para mi descubrir que había perdido 2 años de mi vida persiguiendo un fantasma. No sabía quien era Lina Maria y para donde iba, ni que era lo que quería exactamente. Estaba perdida en mi propio laberinto de preguntas sin respuesta.
Mientras deambulaba de aula en aula, me senté en clase de Dibujo arquitectónico. Le pregunté a mis compañeros, a quienes a duras penas conocía, que pensaban de mí y si tenían la impresión de que era presumida. La niña que se sentaba detrás de mi me dijo que yo le parecía muy buena gente pero mas bien distraída. Mientras al otro lado del salón escuché una voz masculina que dijo que pensaba que yo era una creída. Me quedé un poco anonadada con esa respuesta tan franca. Triste, intenté poner atención al profesor, pero en mi cabeza quedó rondando la idea de que nadie me apreciaba realmente.
Al siguiente semestre, repitiendo Matemáticas 1 otra vez, vi al muchacho que me dijo que yo era una creída. Nunca le pregunté su nombre, por lo que supongo que tuvo la razón cuando me dijo lo que me dijo. Decidí que al menos iba a decirle hola para borrar de su mente la imagen que tenía de mi. Su nombre era Juangui y tenía 21 años. Nos hicimos amigos. Empezamos a estudiar juntos en grupo con sus amigos. El se tomó la tarea de profesor particular muy en serio, porque a veces me invitaba a estudiar en su casa nosotros dos solamente. Intentaba explicarme los números que por ninguna razón deseaban entrar en mi cabeza. Conversábamos mucho, de todo. Poco a poco se fue metiendo en mi corazón y yo me metí en el de él.
Era semana de pascua de 1993 cuando Juangui por fin se decidió a pedirme que fuera su novia. Ese día no lo olvido porque recuerdo que ví destellitos brillantes en sus ojos cuando le dije que si. A mi el corazón se me salió del pecho y este empezó a brincar de felicidad por toda la ciudad. Al fín lo había encontrado. Mi alma gemela, mi sol radiante y mi caballero de brillante armadura.
Con Juangui descubrí que me gustaban las películas independientes y los perros calientes con todos los “juguetes”. Descubrí la música de Shakira cuando era poética. Las canciones de Silvio Rodriguez, Pablo Milanés y Mercedes Sosa. La música andina. Los poemas de Benedetti y Neruda. Sentí por primera vez el amor en carne propia y no en mi imaginación. Me enseñó a besar y a amar. Leyó todos mis escritos y le encantaron tanto que me pidió que le escribiera más. Tomaba mi mano al caminar por las calles y se aseguraba que siempre estuviera al lado interno de la acera; decía que así evitaba que algún guache pasara en una moto y me tocara o que un carro me atropellara. Nos hicimos inseparables. Yo andaba en las nubes y se me olvidó el resto del mundo, pues para mi, el mundo consistía de Juangui. Estaba viviendo mi propio cuento de hadas hecho realidad, con un príncipe soñado que me amaba tanto como yo a él. Yo no estaba preparada para la gran conmoción que me deparaba el futuro...
Espejismos de mi Imaginación...
por Lina Maria

Mi abuelita siempre decía que la soledad es mala consejera, pero yo nunca supe lo que ella quiso decir con eso hasta mucho tiempo después de vivirlo en carne propia. El deseo de encontrar a la “otra mitad” es intenso cuando la soledad golpea con fuerza y te hace ver en los ojos de otra persona reflejos de amor. Sobra decir que tuve una adolescencia difícil y cargada de lágrimas debido a ello. Creo que solo buscaba llenar un vacío o tal vez mi terquedad me empujaba a continuar mi infructuosa búsqueda. El problema es que es difícil encontrar algo cuando no sabes lo que estás buscando. En realidad yo no sabía lo que quería, solo sabía que deseaba a alguien a mi lado. No tenía idea de si quería que fuese un astronauta o un vendedor de helados, ni si debería tener gusto por las películas mudas y la música de violín. No me detenía a pensar en lo complicado que es encontrar a alguien que compartiese mis gustos y disgustos. Yo solo pensaba en encontrar a “alguien”.
Por supuesto que encontré a alguien. Es decir encontré a muchos. Los que encajaban perfectamente en el molde de mi descripción. Mejor dicho un hombre. Yo puse cualidades y facetas de personalidad en esos hombres. Pero no eran reales. Eran solo un espejismo de mi tonta imaginación.
Juan Alejandro era solo un niño al igual que yo.
Julio solo quería ser mi amigo y yo me empeñé en convertirlo en algo más.
José Fernando nunca fue mi novio y sin embargo yo fui su novia. Al final siempre me sentía sola, desdichada y sin amor, porque estaba ridículamente empeñada en hacer de esos espejismos una realidad.
Un día tuve la suerte de encontrarme con un hombre al que no le tuve que poner cualidades ni facetas de personalidad que encajaran con las mías. Su personalidad y sus maneras, eran exactamente lo que yo deseaba. Me confundí. No supe como reaccionar o actuar. Era una novata en eso de ser correspondida. Juangui apareció en la escena de mi vida cuando tenía mi crisis existencialista en su punto más alto. Sabía que quería encontrarme a mi misma, pero no sabía como. El llegó para mostrarme mi reflexión en sus ojos y para darme pistas de donde encontrar mi verdadero yo. El entró en mi vida para llevarme de la mano a los lugares escondidos de mi alma y para sacar de mi interior la fuerza que andaba buscando. Tomé su mano y la sentí real, de carne y hueso... Lo seguí a donde me quisiera llevar y me abandoné en su intenso calor. No volví a saber de mi en mucho tiempo, pues me perdí en su mundo. Un espejismo hecho realidad.
Nota a Mi Misma
por Lina Maria
Hace años escribí una nota a mi misma. Era una nota para acordarme de las señales de que una relación no funciona y nunca funcionará. Sonaba como un acta de prohibición cuando la escribí, pero me salvó de meterme en otro problema sentimental en una ocasión. Aquí transcribo la nota...
Advertencia… Leer antes de dar el Salto sentimental!
- Si acaba de terminar con su novia, lo más seguro es que aún le brinque el corazoncito por ella o ella aún ronde su vida… Corre lejos, problema seguro. Asi el diga que no hay nada entre ellos, un día viene a ti con cara de perro muerto y te dice que volvió con ella o peor que se acostó con ella por lástima.
- Si aún no ha terminado con su novia y está “esperando el mejor momento” para terminar con ella… Corre tan lejos y tan rápido como puedas. Esta clase de hombre es un traicionero en serie. No espera a terminar con una para empezar con la otra. Lo mas seguro es que la próxima víctima seas tú.
- Todo es hermoso. El es especial, te hace sentir en las nubes y pasan todo el tiempo juntos, tanto que hasta ni tiempo tienes para tus amigas. Advertencia: Jamás abandones a tus amistades por un hombre. Peor aún, si el te pide que dejes a tus amigas a un lado, eso solo significa que es un manipulador y un abusivo. Lo primero que hacen los sicópatas es aislar a sus víctimas. Además, el día que el ya no quiera estar contigo vas a estar completamente sola.
- Si tu sabes que el está raro, que ha cambiado y que te trata diferente, no trates de justificarlo ni de creer en sus excusas. Cuando el rio suena, piedras lleva. Confía en tu intuición.
- Si te pide “tiempo”, eso solo significa una cosa: Hay otra en el horizonte. No te engañes a ti misma, tú sabes que si tú quieres a alguien, tu no necesitas tiempo para saberlo. Se quiere o no se quiere y punto.
- Cuando el te dice “vamos a intentarlo” dile que no y que más bien prefieres que terminen. Esto es clara señal de que el no te quiere. El amor no se “intenta”, se siente.
- Si se le olvidan tu cumpleaños y/o fechas muy especiales para ti, definitivamente él no está interesado en ti. Los hombres se inventan la excusa de que ellos no “recuerdan” esas fechas para evitar dar pistas. La verdad es que un hombre que te quiere se las ingenia para no olvidarse de fechas importantes para ti.
- Si es tacaño contigo al punto de ni siquiera invitarte a comer helado un fin de semana, lo más seguro es que piense que no eres lo suficientemente importante en su lista como para gastar un céntimo en ti.
- Te dice que te quiere pero que no como tu quieres. Significa exactamente lo que dice. No le des mas largas al asunto y empieza el proceso de exorcismo. El no te quiere como tú te mereces. No te conformes con migajas.
- Si terminas con él por ningún motivo lo llames. No llores enfrente de él, no le supliques y mantente alejada. Los hombres no se compadecen de una mujer llorando; esto más bien los pone incómodos, encima de hacerte perder la dignidad. Entre más alejada de él mejor para ti y más fácil el proceso de exorcismo.
- Si terminó contigo para estar con otra y luego regresa a ti no lo recibas con brazos abiertos. Este hombre es mercancía dañada. Si lo hizo una vez lo hará dos, tres y más veces. Si tu le permites pisotear tu dignidad de esa manera, el te perderá el respeto, además de que te perderás el respeto a ti misma.
- No te saques la espina con nadie. No hay algo que deje peor sabor que estar con una persona para desquitarse de otra. Aquí pierdes más tú que el.
- Advertencia: Si comienzas a sentirte poca cosa, desvalorada y despreciada por él, huye inmediatamente. Un hombre no te tiene que pegar para abusar de ti y el abuso emocional es más hiriente que el físico.
Esto lo escribí después de terminar mi última relación desastrosa. Tenía 26 años en ese entonces. Creí que jamás encontraría el amor y que todos los hombres eran unos miserables. Me dediqué a trabajar y abandoné mis “expediciones” en busca de mi alma gemela. Tuve varios amigos y algunas relaciones que no tocaron fondo en mi alma. No fue que perdí mi confianza en el amor, si no más bien en mi criterio. Pero dicen que precisamente cuando uno no está buscando es cuando lo encuentra y así pasó. Un año de soledad después el amor me encontró a mi, sentada en mi escritorio.
Del Tamaño de una Uvita
por Lina Maria
La Uvita dentro de Lina
Confirmado, el
pajarraco estaba en lo cierto...
Cicatrices de Batalla
por Lina Maria
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Hablando de aquellas cosas que jamás se olvidan, no importa donde o con quien estés, las cicatrices de mi corazón aún las puedo sentir. Ya no me duelen, ni tampoco sangran, pero puedo sentir sus costuras por encima de mi piel y de mi ropa. A veces por reflejo no más, me llevo la mano al corazón como recordando esa época en que me dolía tanto que me lo quise sacar por completo. En aquellos tiempos la herida no sanaba por más cuidados que tuviera y sangraba con solo pensar. De todas las cicatrices en mi corazón, hay una que es más grande que todas las demás. Esa cicatriz es un vestigio de la más dolorosa lección de mi vida. Una cicatriz que me recuerda que soy lo que soy por haber sobrevivido esa batalla de amor.
Aquel que me propinó ese machetazo terrible en mi corazón, no lo hizo una sino varias veces. Por eso nunca sanaba y mi corazón se estaba pudriendo. Pero era yo la que le dejaba hacerlo. Yo me ponía enfrente de él a sabiendas que iba a enterrar el machete aún más profundo dentro de mi pecho. Yo tenía la tonta esperanza de que se apiadara de mí y finalmente decidiera no lastimarme más. Pero una y otra vez se repetía el doloroso acto. No podía entender como algo y alguien tan dulce podía convertirse en algo tan cruel. No hay peor verdugo que aquel que no te ama.
Mi verdugo de amor no fue siempre verdugo y por eso me era imposible creer que con su tierna mirada y con sus manos me ocasionara tanto dolor. El me ofreció su corazón y yo lo tomé. Creí que por fin había encontrado lo que buscaba. Con el compartí todo lo que había que compartir, y aprendí todo lo que había que aprender del amor . En el encontré no solo un amante si no un amigo, alguien que recibía mis innumerables cartas de amor con emoción y que respondía con igual pasión. El me dedicó la primera canción y con el fuí a lugares donde jamás había ido. El se convirtió en el centro de mi vida y en la razón de mi existir. Por eso cuando me dio el primer machetazo yo lo miré con ojos incrédulos. No podía creer que aquel con el que había compartido mis más íntimos secretos, mi vida y al que le dí lo mejor de mí, me hubiese causado semejante herida. Dolió tanto que quise morir, pero me faltó valor para quitarme la vida y en el fondo sabía que tenía que sobrevivir por alguna muy importante razón.
Durante esa larga batalla en la que luché por hacerle ver su error y en la que sufrí heridas mortales, aprendí una lección trascendental. Aprendí que lo más importante no es buscar el amor de otra persona, porque primero debes aprender a amarte a ti mismo... Dura lección, pero sin la cual no podría nunca haber encontrado el verdadero amor. Mi cicatriz me recuerda que a ese verdugo, esté donde esté le debo el haber descubierto quien soy realmente.
Algún dia les contaré la historia desde el principio.