lunes, agosto 29, 2005

Katrina es un Nombre Feo

por Lina Maria


Aún no sé si voy a tener niño o niña, pero de lo que si estoy segura es que si es niña, el nombre Katrina que ni me lo mencionen.

Nunca había experimentado algo tan aterrador en mi vida y eso que ya llevo 3 años viviendo en la tierra de los huracanes perpetuos. El año pasado tuvimos un "encuentro cercano" pero nada como este. El jueves salí de mi trabajo temprano y ya el viento era tan fuerte que al abrir la puerta de la casa de mi suegra, la presión del viento voló la tapa del ático. Vimos como una palma gigantesca se movia como una hierbita endeble y perdía todas sus ramas. Mi esposo y yo, desafiando la naturaleza, decidimos salir de la casa de mi suegra para ir a nuestra casa, pues no queríamos dejar a nuestros gaticos solos. Llovía fuertemente y aunque vivimos solo a diez minutos de distancia de mi suegra, el viajecito nos tomó mas de media hora tratando de esquivar ramas y escombros en el camino. Por fín llegamos a nuestro refugio y comprobamos que los gatos estaban bien. Nos sentamos a esperar viendo las noticias, pero al poco tiempo oimos una explosión y perdimos la energia. Estábamos a oscuras, solo oíamos el ruido del viento silvando contra las ventanas y lo que parecía el sonido de alguien golpeando un tambor gigante.

No podíamos ver nada en la oscuridad, ni adentro ni afuera. No pude dormir. El huracán, según las noticias, estaba encima de nosotros. Ese ruido aterrador sonaba como la turbina de un avión en mi oido. Las ventanas traqueaban de tal forma que pensé que se iban a romper en mil pedazos. Cuando pensamos que ya había pasado lo peor, el viento retomó fuerza y yo dije, hasta aquí llegué yo. El huracán se tomó su tiempo destruyendo todo a su paso por mas de 4 horas. Se movía lentamente con vientos de 80-90 millas por hora, lo que lo puso en categoría número 1. Cuando por fín empezó a desvanecerse ya eran las 4 de la mañana.

Cuando por fín pudimos ver atravez de las ventanas, nos dimos cuenta de que nuestro árbol en el jardín había sido completamente arrancado del suelo y yacía justo en frente de las puertas corredizas de vidrio. Tuvimos suerte de que el viento iba en dirección contraria y no lo empujo atravez de las mismas. Los daños en nuestro barrio no fueron tan graves como en otras áreas de Miami, donde muchos perdieron sus casas o se les inundaron completamente. Le dimos gracias a Dios que lo único que pasamos fué un gran susto y la pérdida de energia por un par de dias. Otros no corrieron con tal suerte.

Ahora que miro como Katrina, el nombre prohibido, se mueve con furia hacía el golfo de México, ahora como un categoría 4, yo me pregunto quien quedara vivo para contar el cuento. Si a nosotros nos cayó cuando solo era categoría 1 y causó semejante destrucción, no quiero imaginar lo que le hará a la gente de Lousiana como categoría 4. Basicamente los va a barrer como hormigas y luego los va ahogar con aguas del pácifico y Mississipi... La naturaleza no perdona.

Publicado @ 9:48 AM | |



miércoles, agosto 03, 2005

Porque Mi Vida Parece una Novela?

por Lina Maria



El otro día Javier (o J.) me dijo que porque no me dedicaba a escribir TV-novelas y yo le contesté que nunca lo había pensado. Pues a quien se le ocurre que su vida es lo suficientemente interesante como para escribir una telenovela. Sin embargo, me puso a pensar. ¿Será que esos novelones que tanto detesto por ser tan cursis, tengan más en común con mi vida de lo que me gustaría admitir? ¿Es mi vida una Telenovela o son las telenovelas tan reales como mi vida? No lo sé. Solo sé que si fuese Delia Fiallo probablemente me metería a leer blogs personales para adquirir nuevas ideas de telenovelas.

Lo que yo escribo aquí sobre mi vida está simplemente limitado a mis experiencias juveniles en el amor y la desilusión. Mis encuentros con los príncipes que en realidad eran sapos y los sapos que nunca fueron príncipes, al igual que el descubrimiento de un gran tesoro y las diferentes brujas malas que se atravesaron en mi cuesta. Lo escribo como lo pienso, lo siento y lo recuerdo.

La otra parte de mi vida es una parte que prefiero mantener guardada en una caja junto con lo oscuro y lo horrible que quiero olvidar. Esa parte no la puedo contar, porque si la cuento entonces Javier y los demás estarían completamente convencidos que estoy escribiendo una telenovela cursi. Escribir acerca de esa parte escondida de mi vida pondría en peligro no solo la reputación sino la vida de otras personas y es mejor que me dedique al aspecto sentimental de mis vivencias. Solo les puedo decir que al comparar mi vida con el peor novelón donde los pobres se vuelven ricos, la muchacha pobre se casa con el muchacho rico, la heroina sufre los peores reveses imaginables y donde toda clase de calamidades como de triunfos les pasan a los protagonistas... Efectivamente concluyo que mi vida es una novela.

Publicado @ 2:36 PM | |