por Lina Maria

Recuerdo que cuando estaba pequeña una de las historias de la Biblia que mas me impresionó fue la de la mujer de Lot. Para aquellos que no son cristianos, ateos o que se volaban de las clases de catequismo: Dios le dijo a Lot que iba a destruir Sodoma y Gomorra y que el y su familia podían escapar pero no debían mirar atrás. La mujer de Lot se convirtió en estatua de sal por desobedecer ese mandato. Esa historia se me quedó grabada porque me parecía muy injusto eso. Pobre mujer, ¿acaso una no tiene derecho a si quiera mirar atrás para ver que fue de sus amigos y su tierra? Pero las monjas nunca lo veían de esa manera, ellas nos refregaban esa historia en la cara como ejemplo de lo que puede acarrear ser desobediente. Para mí esa historia significaba que Dios lo castigaba a uno por sufrir de nostalgia.
Ahora que tengo un par de años encima y un poco mas de experiencia, finalmente puedo entender porque Dios le ordenó eso a Lot. Dios les dio la oportunidad de escapar de la inmundicia en la que vivían y mirar atrás significaba volver a caer en la misma después de obtener la redención. Sin embargo, a muchos de nosotros nos ha pasado que miramos atrás y resultamos quemados en las llamas de Sodoma y Gomorra. Peor aún, es aquellos que quedan convertidos en estatua de sal como la mujer de Lot. Al menos a Lot se lo advirtieron de antemano. El resto de nosotros tenemos que tomar el riesgo.
Por eso hay un dicho muy cierto en mi tierra, "para atrás ni para tomar impulso". Lastimosamente eso es algo que uno tiene que aprender por cuenta propia. Todo este preámbulo para contar porque fue que después de mi asombrosa "recuperación", decidí dar una miradita atrás. Casi me convierto en estatua de sal. (continuará...)
















